Asumir la responsabilidad de un cargo, una empresa, del pago de un vehículo e incluso del riesgo que se puede correr tras practicar algún deporte, no es tan sencillo como parece. Tampoco lo es estar al frente de una situación que requiere fiel cumplimiento.

Menos fácil es entregar la responsabilidad de un espacio, tienda o particular a alguien más. Se necesita conocer las cualidades y habilidades de la otra persona.

Existe todo tipo de cartas, podemos encontrar variedad en el ámbito laboral, comercial, personal. En cualquier paso que se quiera dar hay de por medio una carta, bien sea de recomendación, autorización, solicitud, salud, entre muchas otras.

Las cartas de responsabilidad no son muy comunes, pero sí son importantes ya que reflejan la capacidad que tiene un individuo de asumir cualquier situación.

¿Qué es una carta de responsabilidad y para qué sirve?

Cuando hablamos de carta de responsabilidad, nos referimos al documento que describe el carácter y las habilidades de una persona sobre la situación que se presente. Puede ser redactada por un conocido o en primera persona, según sea el caso.

En una carta de este tipo, se asume la responsabilidad y el compromiso sobre el asunto expuesto, y se puede tratar de forma legal o como un asunto moral.

A estas cartas también se les conoce como deslinde de responsabilidad, pues las empresas la utilizan como herramienta para eximirse de cualquier daño que pudieran generar al cliente u otras personas.

Sirve para dejar constancia sobre algunas situaciones, como por ejemplo, una actividad deportiva peligrosa, registro de algunos dominios de internet, pago de crédito a través de cuotas mensuales o la matrícula universitaria.

También como carta que liberación de responsabilidad civil y penal de una empresa o persona, para el pago de cualquier servicio, en casos de venta de vehículos u otros bienes, así como para entregas de mercancías, además se hacen presente en el pago de una deuda personal.

Como todo documento de carácter legal y moral, las cartas de responsabilidad son de lectura obligada, solo así se comprueba la veracidad de lo escrito y con la firma se asume el compromiso sin que surjan dudas.

Para poder entender de una vez por todas la importancia de una carta de responsabilidad, es necesario conocer las características de la misma.

Fecha y lugar, es un paso muy sencillo. Todas las cartas lo llevan al inicio del documento, solo algunas lo ubican después de la despedida.

Cuerpo de la carta, la persona debe colocar sus datos personales como nombre, apellido y DNI, para de manera inmediata exponer la situación por la cual asume toda responsabilidad.

Explicación de los hechos, expresar claramente los motivos por el que libra de toda culpa a cualquier persona o empresa, por daños, accidente o consecuencia de la situación expuesta en la carta.

Firma y datos, la firma no puede faltar, aunque algunos olvidan hacerlo. Sobre los datos reflejados al final, son aquellos que permiten tener contacto, como el correo electrónico y número de celular. Si se desea, se puede ingresar datos de testigos que certifiquen la acción, el sello de la empresa o cualquier aspecto que amerite la liberación de responsabilidad.

Consejos para hacer una carta de responsabilidad

Para redactar una carta de responsabilidad es primordial dejar claro el motivo, sin ser repetitivo. Es importante ir directo al planteamiento y ser franco con la responsabilidad que se asume.

Por supuesto, debe ser escrita con buena ortografía, colocar bien los datos personales junto a la firma. Si se llena un formulario preestablecido, no se puede dejar de leer detenidamente las cláusulas y condiciones antes de firmar.

Desde el primer párrafo debe impactar al interesado, que simula la fuerza de un apretón de manos para formalizar la aceptación sobre la responsabilidad del tema expuesto.

Cabe destacar que este tipo de documento, puede abrir puertas para alcanzar una reunión que arroje como resultado la asignación de una tarea.

Como ya se ha dicho, las cartas de responsabilidad son poco comunes, sin embargo, cuando llega el momento de hacer una, la presión se hace presente y surgen algunos errores que aunque son comunes, se vuelven invisibles ante la determinación de tener un buen escrito.

Así que aquí presentamos algunos consejos que puedes seguir para lograr una buena redacción en la carta de responsabilidad.

Uso limitado del YO, una buena carta de responsabilidad estará bien hecha al ser directa desde el principio. Se debe disminuir el uso de la palabra YO, sobre todo al inicio de las oraciones.

Explica los puntos principales, al escribir este tipo de cartas hay que tomar en cuenta el objetivo de demostrar actitudes y habilidades, por lo que es necesario ser convincente y señalar los factores principales sin tantos preámbulos.

Deja claro el propósito, tiene algún parecido con el punto anterior, pero la idea es dejar claro desde el principio cuál es el propósito único, cuál es la responsabilidad a asumir y luego se expone los objetivos.

Ser claro, en una carta de responsabilidad el texto no puede ser tan extenso. El contenido debe ser fresco, entendible y sin tantas palabras impronunciables.

Cortesía ante todo, como en toda comunicación, hay que ser cortés con el receptor y agradecer por la atención brindada al documento.

Firma, aunque parezca insignificante, hay personas que olvidan firmar una carta, así que siempre es bueno recordarlo.

Bien sea para asumir o librarse de una responsabilidad, la carta es un método bastante efectivo y válido que no pasará a la historia tan fácilmente. Las empresas y personas particulares hacen uso de ella en momentos de gran importancia y relevancia.

Recordemos que se trata de un documento de uso legal y moral para exponer responsabilidades sobre algún evento o acto. Refleja lo hablado entre dos personas, así como las cualidades que conoce un individuo sobre otro.

En internet se pueden localizar plantillas para la redacción de cartas como, responsabilidad civil y penal, carta de responsabilidad para una empresa, carta de responsabilidad en el envío de mercancía, carta de responsabilidad en la compra de un vehículo, entre otros.